• Soy Dimas Arrieta, nací en Madrid en 1991. Pintor abstracto y dueño de una galería de arte en La Latina, el centro de Madrid. Estudié Diseño e Ilustración.

    Me inicié en el mundo artístico dibujando en los márgenes de mis cuadernos en el colegio. Siempre he disfrutado dibujar, y la suerte me sonríe al tener un entorno familiar inmerso en este mundo.

    Al iniciar un cuadro, busco tener claro qué gama de colores quiero, los contrastes, creando mi paleta. Observo errores en el proceso de plasmar la idea, intento reconducirlos y aprender de ellos.

    Llevo poco pintando abstracto y noto una evolución rápida. Cambios, descartes y repeticiones. Mis primeras obras de hace 3 años no tienen nada que ver con las actuales. Estoy en un proceso de búsqueda continua, aunque he llegado a patrones y paletas cómodas.

    Considero que tengo un ojo analítico, soy bueno imitando estilos, no me decanto por ningún artista en particular. Todo lo que veo me sirve para añadirlo a mi técnica. Mis vivencias influyen en mi obra; pinto transmitiendo mi estado emocional actual.

    Cuando considero que he terminado una obra es un dilema. La doy por finalizada tras 4-5 días sin tocarla, al dejar de saturarme con ella. Todo cambia y decido si está acabada. Cada vez afino más el saber cuándo parar. Luego pinto los cantos, firmo y barnizo.

    Ponerle título a un cuadro abstracto es complicado. Suelo titular con lo que me transmite la obra, dando una guía sobre mi visión como autor.

    Uso acrílico, rotuladores, tintas y sprays. Hago mis mezclas para dar texturas al lienzo. Simulo texturas con contrastes en lugar de poner mucha materia. Uso técnicas para dar poca opacidad al acrílico y trabajar a capas. Principalmente, uso acrílico por su secado rápido.

    Suelo usar lienzos preparados, aunque al principio experimentaba más con madera. Ahora, tiendo a formas menos rectas y más orgánicas. Me relajé y tengo más control sobre lo que quiero hacer.

    Poner precio a una obra es difícil. Comencé con precios asequibles en formatos pequeños, evaluando el interés del mercado. Escalé el precio al crear formatos más grandes. Así he ido creando una cartera de clientes recurrentes que apoyan mi trabajo y ven la evolución del autor, de la obra y del precio de esta.